“Clases particulares de inglés: Licenciado en Filología Inglesa imparte clases particulares de inglés a todos los niveles. Precios económicos.”

“Clases particulares de Primaria: Diplomada en Magisterio con experiencia da clases de Primaria. Todas las asignaturas”.

Carteles como éstos empapelan nuestras calles, nuestros barrios, nuestros pueblos y nuestras ciudades. Es una realidad que se remonta muchos años atrás, siglos tal vez, y que seguirá vigente en el futuro más próximo y más lejano.

Enseñar al que no sabe ennoblece al docente, al educador, al maestro, al profesor. Hacerlo de manera particular es, incluso, necesario en muchos casos en los que el perfil del alumno lo hace aconsejable y hasta imprescindible.

mundoclases, como red de Centros Educativos, como Franquicia de Enseñanza, también realiza desde hace años, con las clases particulares,  una actividad importante, aunque no la única, y por la que sigue y seguirá apostando.

Muchos son los profesores particulares que forman parte de nuestro equipo. Miles han sido los que, de una u otra manera, han colaborado con nosotros y a los que, desde aquí, queremos agradecer su esfuerzo y su entrega en el trabajo con todos esos alumnos que necesitaron apoyo escolar en matemáticas, inglés, lengua castellana, etc. Muchos han sido, y muchos siguen siéndolo hoy, profesores particulares.

Pero, a diferencia de los que ofrecen sus servicios a través de cartelitos en blanco y negro pegados en las farolas, las marquesinas, las vallas de edificios en construcción, las cabinas telefónicas, etc., los profesores particulares de mundoclases ejercen su actividad dentro de la legalidad y con el aval de una marca que a lo largo de años y años de trabajo, estudio e investigación ha desarrollado una metodología propia en el marco de un Proyecto Educativo que empieza a ser punto de referencia a nivel nacional y que pretende traspasar fronteras.

Que hay buenos profesores particulares mariposeando por ahí, tocando a todas las puertas, es un hecho indiscutible. Pero que, por favor, lo hagan a cara descubierta, declarando (también económicamente hablando) lo que hacen. Profesionalizando y dignificando una tarea, la de enseñar, que tendría que estar a un nivel infinitamente mucho más alto del que está y en esto, hay que decirlo claro, mucha  culpa de su degradación profesional la tienen estos piratillas del tres al cuarto que venden sus conocimientos por cuatro monedas de las de menor precio.

Juguemos limpio y con las mismas cartas. Con transparencia. Manifestando públicamente quiénes somos, lo que hacemos y lo que ganamos a cambio. Pero, por desgracia, hay mucho pícaro, mucho tramposo y mucho ladrón en este país. Es un mal endémico que nos caracteriza y define y ante el que todos protestamos desde el inmovilismo más brutal y absoluto. Aceptándolo resignadamente, dejándolo estar. Con un beneplácito tal que me hace pensar en lo lejos, lejanísimo que estará ese día, tanto y tanto que probablemente nunca lo verán mis ojos, en el que el mercado negro de las clases particulares sea, tan solo, el recuerdo, casi olvidado, de un pasado remoto que, afortunadamente para aquellos profesionales de la enseñanza individualizada y personalizada que puedan disfrutarlo, nunca volverá.

 

-José Manuel Romero Vicente.

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